Dios nos concedió un tiempo con este líder de antaño, por supuesto en la cima de un monte en dónde suelen ocurrir este tipo de encuentros. Nos recibió un hombre cálido de aspecto sesentón, barba generosa y cabello grises con una mirada intensa marcada por cejas gruesas y negras. Aún en su actitud humilde y calma destilaba cierta autoridad, casi sin que nos diéramos cuenta tomó las riendas de la conversación de tal forma que parecía que él estaba haciéndonos la entrevista. Mediante preguntas simples y bien dirigidas satisfizo su avidez de conocer sobre nuestra iglesia y todos los miembros que nosotros conocíamos, escuchaba en silencio y muy atento nuestras respuestas. Luego nos cedió el paso y pudimos interpelar nosotros. Siempre se obtiene una rica edificación de un diálogo con un Varón de Dios.
P: Nehemías, ya existen numerosos estudios sobre tu vida basados en el libro del antiguo testamento que lleva tu nombre así que no queremos caer repetir conceptos ya abundantemente expuestos. Hay cosas sobre las que la Biblia no dice mucho así que nos gustaría aprovecharte para que traigas claridad sobre algunos temas y así comprender mejor tu historia...
R: La Palabra de Dios siempre es suficiente, y el único que puede traer claridad sobre ella es el Espíritu Santo, pero si Él me quiere usar para hacer así con ustedes dispuesto estoy.
P: Gracias. La primera pregunta sería ¿Cómo fue que llegaste a tener la posición tan privilegiada de Copero del rey?
R: Dios promete ciertos favoritismos en la relación con los reyes a aquellos que siguen sus preceptos. Los labios justos y rectos complacen a los reyes, labios que solo se consiguen desde la pureza del corazón. También el servidor prudente y cuidadoso en su trabajo se ganará el favor del rey y estará delante de él. Simplemente me esforcé en buscar esas cosas, Dios hizo el resto.
P: ¿Cómo afectó tu espiritualidad el hecho de estar desterrado?
R: Amo a mi ciudad y a mi país, no por patriotismo sino por las cosas hermosas que Dios hizo allí y lo que representa con respecto a nuestra relación con Él, pero mi corazón está en la Nueva Jerusalén, con el Rey del Universo. El Señor usó las tribulaciones y dificultades para fortalecer mi fe en Él; muchas veces estuve triste, sobre todo apesadumbrado por el Israel de personas más que por el de tierras, pero siempre supe que el Dios del Cielo está en todos lados y que estar de Su lado sumado al privilegio de poder dedicar todo lo que hago a Él es motivo suficiente para permanecer más que bien.
P: Sabemos que Dios puso su plan en marcha con todo lo que hiciste, así que lo que sucedió fue su voluntad. Desde la lógica humana es obvia la necesidad de los muros: Protección, organización, identidad, progreso, restauración, etcétera ¿Por qué piensas que Dios no mostró su gloria en la protección de su pueblo de una manera más explícita como cuando puso una nube entre los israelitas y los egipcios?
R: Habría que preguntarle a Él, Sus caminos no son nuestro caminos y Sus pensamientos no son los nuestros. Él tiene un tiempo para cada cosa, tuvo un tiempo para el diluvio, tuvo un tiempo para dar promesas, tuvo un tiempo para cumplirlas, tuvo un tiempo para mandar al Mesías por primera vez y es de Él la decisión sobre cuándo lo enviará por segunda vez. Lo importante es no tanto el por qué sino qué nos enseña la situación, y a su vez es aquello sobre lo cual quizás podría yo opinar mejor. A mí personalmente me ayudó a aprender sobre el esfuerzo que uno debe poner para con los asuntos de Dios, entregarse entero a ellos, y cómo así el Señor obra siempre cumpliendo ulteriormente su perfecta voluntad. Es trabajo de ustedes pensar qué les enseña, creo firmemente que si todo lo que me pasó ha llegado a la actualidad en forma de letras por algo será que sucedió así: Para que pueda ser leído y Dios pueda hablarles a ustedes también por lo que nos pasó en ese entonces.
P: Sabemos que la base de tu ministerio fue la oración…
R: Exacto…
P: La primera oración tuya que tenemos registrada es modelo para nosotros hoy en día, tiene las partes de la oración que nos dejó Jesús en el “Padre Nuestro”: Alabanza y adoración, ruego, confesión y deseo del cumplimiento de su voluntad. Además agregas dos aspectos muy interesantes que son el citar la Palabra de Dios y además contarle a Él sobre tus planes al final. Ahora bien, siendo una plegaria tan ejemplar ¿Cómo explicas que Dios haya tardado tanto tiempo en responderte? Porque según leemos estuviste esperando cerca de cuatro meses.
R: La repuesta es muy parecida a la anterior, se cumplieron los tiempos ideales de Dios (Nehemías sonríe como acordándose de algo). Si quieres saber más de las condiciones ideales de esos tiempos pregúntale a uno de tus hermanos, Natanael se llama, es un verdadero santafesino en quien no hay engaño, él tiene una idea de porqué ese fue el tiempo indicado y creo que es acertada. Además pienso que Dios quiso ejercitar mi fe y enseñarme a depender más enteramente de Él.
P: ¿Es cierto que durante esos cuatro meses estuviste pensando qué decirle al rey?
R: No; planifiqué lo que le podía decir al rey mientras… o más bien me dispuse a planificar, puesto que por más que uno tenga la correctísima actitud de pensar y proyectar tácticas la soberanía de Jehová recae sobre absolutamente todo y lo que nosotros creemos que son nuestros planes saliendo de una manera efectiva no es nada más ni nada menos que la voluntad perfecta del Señor cumpliéndose. Entonces sería mejor decir: Dios puso esas ideas en mi cabeza al principio de esos cuatro meses, mientras tuve esos días en los que hice duelo y ayuno apenas me dieron la noticia de la situación en mi ciudad. Por eso pueden ustedes leer en esa primera oración que le rogaba por el favor del rey, yo ya había pensado qué pedirle. Durante esos cuatro meses continué orando y orando, para que el Señor me mostrara sus caminos y me diera la sabiduría para saber cómo y cuándo actuar. El mismo día que en el que estaba tan desanimado por la tardanza de la respuesta que casi comencé a dudar, Dios me contestó y ¿Qué hice? Allí mismo me zambullí en oración simultánea a la acción para que las cosas salieran bien. Muchos confunden la oración como una preparación para un trabajo cuando en realidad es la parte más importante del trabajo mismo; por eso yo, a pesar de lo que registré, siempre digo que la labor de reconstrucción de la muralla no duró 52 días sino 5 meses y medio, sin contar el viaje hasta Jerusalén.
P: ¿Por qué fuiste de noche a inspeccionar el estado de las murallas? ¿No las hubieras podido evaluar mejor a la luz del día?
R: Si, claro que hubiera podido ver mejor de día, pero la razón era que no quería que me vieran a mí. El motivo mayor fueron los rumores. Ya Sambalat y Tobías se habían enterado de mi llegada y no le había gustado, si me veían dando vueltas por alrededor de la ciudad hubieran comenzado a molestar desde antes; pero principalmente no quería que se esparcieran rumores dentro de los míos, no quería que se hicieran preconceptos de lo que había venido a hacer, mi deseo era que lo oyeran de primera mano de mi boca. Uno puede luchar de manera simple contra la soberbia y hambre de poder aumentando al máximo la comunión con Dios y dependencia de Él, pero cuando se trata de lo que los demás puedan pensar de uno hay que ser sabio y estratega. Quizás al verme inspeccionar se hubieran hecho ideas distorsionadas de lo que había venido a hacer, preconceptos erróneos de mi: tal vez pensarían que yo venía oprimirlos de parte del rey o que me creía mejor que ellos y que por eso yo podía liderarlos. Fui de noche y no les conté mis ideas nacientes a mis compañeros para evitar ese tipo de malentendidos, una vez que ya había evaluado la situación y cerrado la planificación todos oyeron de MI boca lo que quería que hiciéramos.
P: ¿Qué características reconoces en ti que fueron las que lograron que el pueblo te escuchara y se pusiera manos a la obra?
R: (Nehemías resopla y mira un instante hacia arriba como pensando) No me gusta teorizar las cualidades de un líder, creo que Dios utiliza lo vil y necio del mundo para mostrar su gloria. Hay dos cosas que podría destacar que yo siempre le agradecí al Señor por dármelas porque creo que facilitaron la buena respuesta del pueblo. Lo primero es la preparación que Él me dio, no creo que Dios me puso a trabajar tantos años en la corte solo para conseguir un poco de madera; no solo me desarrollé económicamente durante ese tiempo, cosa que me sirvió para sostenerme a mí y a unos cuantos otros durante la obra; sino que también aprendí mucho sobre la comunicación del líder hacia los “liderados” y de la organización de las comandas, puesto que estuve con el rey mientras daba órdenes y muchas veces también a mí me tocó darlas. En segundo lugar, pero más importante a mi criterio, fue la determinación nacida de una fe en Jehová y del discernimiento de sus planes. El pueblo estaba fallando en una u otra cosa: O no se daban cuenta de que Dios quería restablecerlos como nación y para eso era necesario reconstruir la capital, o no había nadie con la determinación para organizar la restauración. Pienso que el entender que eso era la voluntad de Dios y que por lo tanto contábamos con todo su apoyo sumado a que había alguien dispuesto a empujar para que se terminara el trabajo despertó en ellos el espíritu necesario para volcarse al servicio.
P: Sabemos que nombraste a cada una de las personas que trabajaron como un memorial en reconocimiento a ellos…
R: No, no fue así.
P: ¿Cómo que no?
R: El reconocimiento se realiza en presencia de la persona, personalmente prefiero que sea en presencia de solo la persona reconocida, esto estaba escrito en mi bitácora particular. Registré todos esos nombres y tramos pensando en la posteridad, en que ustedes pudieran aprovechar dos conceptos: En primer lugar la magnitud de la obra y cómo hubo personas para que trabajaran en todo lo que hacía falta, por eso describo toda la vuelta de la muralla; y en segundo lugar la especificidad de los datos, que además de darle veracidad al relato demuestra que cada persona puntual sirviendo cuenta y vale, y hasta el más miserable trabajo hecho para el Señor es importante y necesario para que se complete la obra, si hubiesen faltado Mesulán o las hijas de Salún el trabajo no se hubiera completado en el tiempo y la forma que se hizo. Si se quiere se puede hablar de lo honroso que resulta para las personas que cumplieron el trabajo el hecho de que miles de años después personas siguieran leyendo sobre lo que hicieron, a pesar de no estar vivos para disfrutar de esa honra; de todas maneras perpetuar una exaltación hacia el trabajo humano no fue mi motivación principal para ese registro. El reconocimiento solo lo da Dios, mi agradecimiento hacia los obreros por haberme acompañado en este servicio a Jehová fue en privado.
P: ¿Qué lectura haces sobre la obstaculización de la reconstrucción cuando tuvieron que comenzar a montar guardia por las amenazas? ¿Fue algo grave que tuvieran que dejar de construir?
R: Yo creo que no, fue algo positivo. En ese momento me preocupé porque no sabía cuánto íbamos a estar sin avanzar, pero observando todo el panorama sé que no mucho tiempo después la reconstrucción de la muralla se concluyó. Pienso que fue bueno porque sirvió para que los cargadores, que estaban extenuados, recuperaran las fuerzas; además aprendimos a montar guardia para luego poder organizarnos y hacer las dos cosas a la vez, hubiera sido imposible agregarle directamente al trabajo la guardia simultánea.
P: ¿Qué piensas que fue, de lo que dijiste, lo que logró que el pueblo recobrara el ánimo en medio del cansancio y las amenazas?
R: Traté de que comprendieran dos cosas: Primero y principal que el Señor estaba con nosotros, y en segundo lugar les hice ver para quién trabajaban. Las cosas no funcionan bien en el servicio a Dios cuando los obreros trabajan para el líder, al decirles que lucharan por sus familias básicamente les estaba animando a que pelearan en el nombre del Amor. Si luchamos y trabajamos para el Rey de reyes, la ganancia es nuestra.
P: Hay algo que siempre me trajo curiosidad. El último versículo del capítulo cuatro es de difícil traducción, según los estudiosos literalmente dice algo como “cada uno su arma al agua” ¿Qué quisiste decir allí?
R: La Palabra de Dios permanece para siempre, eso es algo en lo que debemos confiar, así que en lugar de lo que quise decir debes preguntarte: “Con lo que Dios me da ¿Qué aprendo yo hoy?”. Lo que quise decir fue que llevábamos la espada a todos lados, incluso cuando íbamos al baño; a ustedes les enseña hoy en día a hacer lo mismo: Lleven su Espada a TODOS lados, incluso cuando vayan al baño.
P: Nos inspira tu ejemplo en la ocasión en la te enojaste contra los ricos que estaban oprimiendo al pueblo pobre, sobre todo el hecho de que reflexionaras antes de actuar ¿Qué fue específicamente lo que tanto te molesto de la situación?
R: Me enfureció hasta la médula de los huesos que en el mismísimo pueblo del Dios viviente se comportaran sin amor. No había forma de que así se progresara, porque si no se está en una relación de amor con el hermano es imposible que se esté en una relación de amor con Dios. Estaban poniendo en riesgo el vínculo de Israel con Jehová, no podía ser así. Fíjate que luego de que se dispusieron a solucionar aquello los lazos con Dios se restablecieron de tal forma que instantáneamente se lanzaron en alabanzas al Señor (se le entrecorta la voz y se le llenan de lágrimas los ojos) ¡Fue hermoso!
P: Tuviste oposición externa constantemente, sobre todo de Sambalat y Tobías: Primero se disgustaron, después se burlaron, luego los desanimaron, más tarde los amenazaron y después armaron toda una conspiración en tu contra para hacerte daño y difamarte involucrando incluso a personas de tus filas. A pesar de todo no flaqueaste ¿Qué fue lo que evitó que te desanimaras y que la obra no decayera aún con un movimiento antagonista?
R: Creo que concentrarme en la obra de Dios y pensar que los opositores eran más enemigos Suyos que míos logró mantenerme en el rumbo, pero también veo a esas contraposiciones como algo bueno. Pienso que funcionaron como catalizadores del trabajo: nos disgustamos mucho con ellos pero de nada hubiera servido enredarse en un enfrentamiento bélico, comprendimos que había que vencer el bien con el mal así que trabajamos más esforzadamente para combatirlos. Quién sabe, tal vez si no hubiésemos tenido antagonistas nos hubiéramos relajado en la labor y terminado más tarde.
P: ¿Por qué Dios puso el deseo en tu corazón armar un registro de los nobles, los oficiales y del pueblo?
R: Otra vez, habría que preguntarle a Él. Creo que lo hizo porque el Señor es un Dios de orden, y además porque eso me ayudaría a luego estar más organizado para reubicar a la población con el fin de que Jerusalén esté más habitada.
P: ¿Qué opinas de Esdras como líder?
R: Bueno, Esdras fue uno de los tres líderes que Dios usó para grandes trabajos en esa época para con el pueblo de Israel. Fue el líder espiritual, digo como para clasificarlo de alguna manera pues la labor del líder es siempre espiritual. Yo fui más un líder de servicio o de acción si se quiere: Movilicé al pueblo hacia el trabajo a Dios y la unión entre ellos, alentándoles a que confiaran en Jehová. Obviamente yo también trabajé sobre la espiritualidad del pueblo y Esdras también sobre el servicio, pero remarco en qué nos destacamos. Esdras trabajó más para la relación con el Señor, y ustedes pueden leer que mientras estuvo conmigo lideró la enseñanza de la Palabra de Dios, el ayuno, la celebración de nuestras fiestas y liturgia, la alabanza y adoración; ¡Cuán grande respuesta se obtuvo del pueblo! Horas y horas escuchando atentos y sensibles a las enseñanzas, comunión pura y sincera, celebración, ayuno colectivo, horas confesando sus pecados públicamente y recibiendo el amor de sus hermanos, un compromiso firme y seguro a seguir a Dios y no descuidar su templo. Fue un verdadero avivamiento. Fíjate a qué restauración llegó el pueblo cuando se lo llevó a los pilares de aquel que es del Señor: Fe, servicio, comunión, confesión, adoración y compromiso.
P: Dijiste tres grandes líderes…
R: No, dije tres líderes. Grande solo es Dios y sus encomiendas. Y es justo agregar que no fuimos los únicos líderes; a cada uno de esos tres que estuvimos mayormente frente a áreas específicas nos acompañaron muchos otros líderes a quienes delegábamos tareas y nos apoyábamos los unos a los otros.
P: Tienes razón, disculpa. Tres líderes: Uno de acción y servicio, otro de espiritualidad y enseñanza ¿Y el otro?
R: LA otra fue, un poco antes que nosotros, ella cumplió la función del líder “embajador”, aquel líder que se encarga de relacionar nuestro pueblo con los otros.
P: ¡Ester! Pero claro, y ¿Qué opinión tienes de ella?
R: Creo que puede ser la pata del trípode que quedó un poco corta. El Señor la usó muchísimo, figúrate que ni tú ni yo estaríamos hoy aquí de no ser por que ella logro salvar al pueblo israelita del exterminio, ella… quiero decir: DIOS a través de ella. Pero me parece que su labor se quedó en mostrarle al rey Asuero, o Jerjes como se lo conoce por su historia con los 300 espartanos mucho menos grandilocuente que la batalla de Gedeón y sus 300 contra los madianitas, ¿Decía? ¡Ah! Que se quedó en presentarnos ante el rey como pueblo escogido pero falló aprovechar la oportunidad que tenía de presentarle a todo un imperio un Dios que quería tener una relación con ellos, tenía el favor entero del rey ¡Hubiera podido cambiar el curso de la historia! Creo que dio una imagen distorsionada del Señor al no solo matar sino empalar a la familia de Amán para exhibirla, más que “sean como nosotros” se dio un mensaje de “no se metan con nosotros que eso les puede pasar a ustedes”. Yo creo que ella hubiese podido aprovechar mejor la posición que Dios le dio; si el Señor no les quiso revelar del todo qué paso yo no voy a ir en contra de su voluntad, pero si investigan la historia pueden saber que el rey Asuero se volvió a casar con la reina Vasti, por algo habrá sido.
P: Te fuiste luego de 12 años de trabajo en Jerusalén y cuando volviste encontraste todo un desastre, tuviste que corregir varias cosas: Los extranjeros viviendo en Israel, el cuidado del templo y las ofrendas, el día de reposo, los matrimonios mixtos y hasta sacerdotes falsos. Viéndolo así está fantástico, pero ¿No te parece que fuiste un poco agresivo, sobre todo con el tema de los matrimonios mixtos?
R: Antes que nada tienes que considerar que funcionó. Tal vez no es una técnica para usar hoy en día, a pesar de que bien le vendría a algunos una sacudida, pero si lees hasta el final del capítulo notas que pude purificar de los extranjeros de esa manera. Es menester además considerar la gravedad del asunto: Habían roto en gran manera pactos específicos que habían hecho delante de Dios, y se habían tomado su compromiso con tal liviandad que sus hijos ya no hablaban hebreo ¿Tienes idea de lo que ello significa? ¡Ya no iban a poder estudiar las escrituras! Era inaudito que continuaran así, y debes saber que algunos quisieron cambiar por las buenas y otros tuvieron que cambiar por las malas, pero cambiaron. El arrancar cabellos es señal de vergüenza, de duelo, por eso lo hice: porque debían sentirse avergonzados de lo que hicieron y estar tristes. Los golpes estuvieron dentro de la ley según dice en Deuteronomio 25:2 porque eran delincuentes y yo tomé el lugar de juez; además lo hice por amor a mi pueblo e incluso por protección de los culpables, porque Dios había dicho que destruiría pronto a aquellos que se desviaran hacia dioses ajenos por mezclarse en matrimonio con pueblos paganos, puedes leerlo en Deuteronomio 7:3 y 4. Fue necesaria la amonestación para que el pueblo de Dios se restituyera. En la actualidad se debe analizar cada caso para ver cómo se puede corregir, pero en estos tiempos no se debe caer en el error de disciplinar o castigar a un pecador sino buscar y facilitar el arrepentimiento, el cambio y el restablecimiento de la persona.
P: Bueno, hablando de amonestar y exhortar y aprovechando que te conté tanto de nuestra iglesia que es como si fueras un asistente más ¿Qué mejorarías o recomendarías cambiar si fueras tú un líder de nuestra iglesia?
R: Básicamente me estás preguntando qué podrían cambiar en tu congregación según mi opinión ¿Es así?
P: Exacto.
R: Creo que por la contemporaneidad en la que viven y por los conceptos con los que la cultura cristiana los ha criado todo lo que se puede mejorar tiene que ver derribar la muralla en lugar de construirla.
P: ¿Cómo sería eso?
R: Básicamente sería no quedarse con lo que se tiene, hacinado entre barreras, sino romper los límites y salir hacia fuera. Déjame organizarlo en distintos puntos:
- Principalmente este concepto se aplica al edificio como iglesia, hay que derrumbar ese concepto implantado en las mentes de las personas de hoy en día. Por más conciencia que tengan las personas de que la iglesia somos la totalidad de los hermanos y que el templo es uno, el lugar de reunión sigue teniendo esa personalidad sacra. El edificio no es santo, o sea: Sí lo es en el sentido de la consagración para ser usado solo para Dios, pero no tiene ningún poder especial ni místico en si mismo. El edificio no es santo, Santo es Dios, Santo es su Espíritu, santos tienen que ser ustedes ¿Por qué digo esto? No porque creo que ustedes se persignen cuando pasan por allí o porque se quiten el calzado para entrar, sino porque noto que muchos se comportan de una forma cuando están dentro de la “iglesia” y de otra cuando están afuera. Si se tiene al Espíritu Santo entonces se lleva el templo a todos lados, y el comportamiento debe ser sagrado permanentemente. Otro obstáculo que presenta este concepto es la idea de que la evangelización es traer personas a la “iglesia” para que conozcan a Dios ¡No! Jesús dijo “Id” no “Haced que vengan”. La casa de oración no puede ser un hospital lleno de enfermos, tiene que ser un hogar de médicos en formación; dispuestos, claro que si, a tratar a cual enfermo se llegue pero sin descuidar el propósito de juntarse. No estoy en contra de que se utilicen importantes esfuerzos para que dentro de la congregación se predique el evangelio a inconversos, pero se debe pensar más en alcanzar a personas para Cristo fuera del edificio y que la casa de oración sea principalmente para el crecimiento y edificación de los santos, como dice Pablo en Efesios 4:12 y también en otras epístolas al mencionar que ministraba o servía a los santos. Sé que muchas cosas están cambiando en su congregación hacia ese sentido y que cada vez más hermanos están sirviendo afuera, realmente los felicito por eso, pero hay que derribar los muros en las conciencias de todas las personas para que este modelo funcione. La Iglesia son los santos, y deben salir afuera del edificio a rescatar a los perdidos.
- En segundo lugar esto de encerrarse entre las paredes puede verse en el híperactivismo. No deben dejar que esto suceda. Con tanta mies y tan pocos obreros a veces se hace difícil evitarlo, pero hay medidas que se pueden tomar para ese fin. Cuando reconstruíamos la muralla los obreros no tenían más que dos funciones: Construir y hacer la guardia; a excepción de los sacerdotes que a eso mismo le sumaban sus funciones sacerdotales. Así también tiene que ser hoy: Cada miembro no debería estar en más de dos ministerios, máximo tres los más vigorosos espiritualmente. No pasa por recomendar que sea así como bien hacen ustedes, sino por rigurosamente no permitir que se le asignen tareas de más a una misma persona e incentivar a que trabajen lo que no estén haciendo nada, porque sino los que tienen la carga de servir difícilmente van a dejar sus múltiples funciones mientras no haya nadie que los remplace. Hagamos un cálculo simple y generoso: Supongamos que como miembros regulares ustedes tengan unos 300, aunque sabemos que posiblemente sean más, y digamos que exageradamente hay una plaza de 400 puestos ministeriales; si cada uno de los miembros se comprometiera a estar en un ministerio y solo un tercio de los 300 se anotara en uno más se cubrirían los 400 puestos. Es inconcebible que el 20% de los miembros hagan el 80% del trabajo. Pablo escribió en 1º Tesalonicenses 5:14 que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados y ayuden a los débiles, esos son los tres tipos de personas que no trabajan y deberían estar trabajando. Se les debe enseñar y exhortar para que sirvan al Dios viviente. Yo les recomiendo que siempre controlen antes de otorgar una responsabilidad con cuántas responsabilidades ya carga el hermano, no dejen que cada uno esté en más de dos ministerios, o en tres los más robustos espiritualmente, y que recluten a los que no están haciendo nada ¿Por qué hago hincapié en esto? ¿Para que los pobrecitos que se matan trabajando puedan tener un respiro? ¡Claro que no! Lo digo porque si se tienen tantas responsabilidades simultáneas no se pueden cumplir como corresponden, el cristiano tiene que estar dedicado de una forma eficiente a sus ministerios y además le tiene que quedar tiempo para salir afuera a predicar la Palabra, cumplir con su profesión de la forma ejemplar que debe hacerlo un hijo de Dios y también abocarse a su familia, que es el próximo punto.
- El enclaustramiento eclesiástico tiene el riesgo de obviar el proteger la fragilidad de la unidad familiar. Los miembros se pueden llenar de actividades a las que van y engañar a otros de que todo está bien, incluso autoengañarse, pero si la relación familiar no está bien entonces la relación con Dios tampoco está bien. En cada hogar también debe haber una iglesia, la familia tiene que poder encontrase en un ámbito de amor, alabanza, adoración, oración, comunión y aprendizaje también en su casa. Deben enseñar más esto y también favorecerlo, esa es una de las principales razones por las cuales no quería que ingresaran miembros paganos a las familias de mis pueblos ¡No dejen ustedes tampoco que el modelo de familia posmoderna invada sus hogares! Tienen que facilitar y fomentar la unidad de la familia también dentro de la congregación y sus actividades; un retiro de la iglesia en el que cada grupo etario anda por su lado, un picnic de niños con padres al cual van menos de la mitad de los adultos y un domingo al mes en el que los niños se sienten con los grandes no es suficiente. Ideen más actividades para que las familias estén juntas y pasen más tiempo entre si. Yo logré esto haciendo que formaran grupos de trabajo entre ellos para la construcción de la muralla, también asistieron juntos a la enseñanza de la Ley, a la confesión colectiva, a las celebraciones, no simplemente asistían todos los miembros familiares sino que participaban juntos como familia. Hay muchas familias en su congregación que por golpes del pasado hoy son disfuncionales, deberían poder tener su atención especial desde la iglesia como mínimo desde el púlpito. También tienen muchos estudiantes que viven en su ciudad separados de sus familias: apóyenlos, no los priven de volver a los suyos al recargarlos de actividades, y no los dejen solos; qué hermoso sería que no pase un domingo sin que cada familia haya podido invitar a almorzar a algún estudiante o joven que esté lejos de su familia.
P: Muy bien ¿Eso es todo?
R: Si, al menos lo que se me ocurre ahora ¡Ah, si! Hay algo más. Quizá no tenga mucho que ver con el tema de “derribar los muros” pero si se relaciona con mis ideas anteriores en el sentido de que es erróneo el pensamiento de “con tal de que participe en la iglesia está todo bien”. Una de las cosas que yo reformé cuando volví por segunda vez a Jerusalén fue la inobservancia del día de reposo. El día de reposo es uno de los 10 mandamientos, es intocable. Dios quiere que trabajemos 6 días y que el séptimo descansemos de nuestras obligaciones y le dediquemos esas 24 horas a él. No estoy seguro de que todos en su congregación lo entiendan así. Distinto es si la subsistencia de uno depende de ello, como cuando Jesús decía que a una oveja de un pozo deberían sacarla durante un día de reposo; pero si hubo seis días para cumplir con el trabajo o el estudio ¿Tanta diferencia va a ser uno más? Esa diferencia es para ofrendársela al Señor en obediencia y dependencia, teniendo fe en que Él hará valer por doce los seis días anteriores. Según lo que me cuentas por la inobservancia del día de reposo muchos asisten extenuados a los cultos o ni siquiera van, esto no puede ser así. El día del Señor debe ser consagrado a Él.
Ahora si, he terminado. Pero no me quiero ir solo con pálidas: Quiero expresarles mi gran alegría por dos cosas en las que están perfeccionándose y me parecen cruciales y dignas de admiración: Siguen empujando firmes y adelante a pesar de los ataques del enemigo, eso es signo de madurez y de que Jehová está con ustedes; por otro lado es hermoso cómo están perseverando en la oración con más y más reuniones con ese fin. Sigan así y el Señor suplirá todo lo necesario para fielmente completar la obra que Él comenzó.
R: Muchas gracias, Nehemías, el Espíritu Santo sí te ha usado. Nos veremos en la Gloria, Maranatha.
Nos fuimos con sentimientos encontrados: Siempre es incómodo cuando a uno le marcan cosas para mejorar, pero cuánta edificación e inspiración que este siervo de Dios nos dio. Nuestro modelo es Cristo, pero gracias eternas a Dios por poner esta nube de testigos y ejemplos que nos ayudan a fijar la mirada en Jesús.